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Orfeo de Monteverdi

Oh Naturaleza, diosa creadora de todas las cosas, ma­dre fértil en recursos, celestial, veneranda, multicreadora deidad, soberana, que todo lo dominas, indomable, con­ductora, toda resplandeciente; todopoderosa, honrada y excelsa entre todos, inmortal, primigenia, desde antaño celebrada, ilustre, nocturnal, experta, portadora de luz, incontenible, que trazas en silencio la huella con la articu­lación de tus pies, sagrada, ordenadora de los dioses e ina­cabado fin. Común a todos y única que no admite comu­nicación; autoéngendrada, sin padre, amable, jocosa, augusta, florida, entrelazadora , amistosa y compleja , industriosa, guía y señora vivificadora, nutricia doncella de todos, autosuficiente, justicia y renombrada persuasión de las Gracias, soberana aérea, terrenal y marina. Amarga para los malévolos y dulce para los dóciles, sapientísima, bienhechora, cuidadora, soberana absoluta, promotora del crecimiento, efectiva resolutora de las maduraciones. Tú eres padre, madre, criadora y nodriza de todos, activadora del parto, bienaventurada, fértil, impulso perfecciona­dor de las cosas; beneficiosa para todas las artes, modela­dora, multicreadora, deidad marina, eterna, engendradora de movimiento, expertísima y prudente, que haces girar, en perenne remolino, el,rápido curso de agua, y por todas partes discurres. Redondeada, que te renuevas por tus cam­bios de forma, de hermoso trono, apreciada; sola finali­zas tus proyectos, poderosísima, que bramas por encima de los reyes, intrépida, que todo lo domas, destino fijado, inflamada. Vida eterna e inmortal previsión. Tú eres todo, pues tú sola produces todo esto.

Fragmentos órficos

Según el manual de ópera de El Ateneo: “Suele considerarse la primera ópera, pero la evolución de la ópera fue demasiado gradual para poder hacer esta afirmación. Sin embargo, es cierto que Orfeo es la primera síntesis de elementos que define la ópera: Letra cantada, interpretación dramática, escenario y música. La ópera se abre con alegría, pasa por el desconcierto y el dolor antes de descender, más adelante a los infiernos. La obra oscila entre esperanza y consternación, alabanzas y lamentos. Orfeo, inmortalizado, trascdiende finalmente sus exaltadas pasiones. Siguiendo a Monteverdi, las fuertes emociones han sido siempre la esencia de las grandes óperas”.

Esta versión de Savall es mi favorita. Que disfruten.

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