Más sobre el Arte de la Lectura

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En el libro “La Importancia de Vivir” de Lin Yutang, encontramos interesantes citas de otros autores chinos. En este caso, los epigramas de Chang Ch’ao. Hay uno de estos epigramas en particular, que versa sobre los libros y la lectura, que considero conveniente plasmarlo aquí, para goce de mis amables lectores.

maureen hyde - esperando a un amigo

Maureen Hyde – Esperando a un amigo

Leer libros en la juventud es como mirar a la luna por una rendija; leer libros en la edad madura es como mirar a la luna desde el patio. Y leer libros en la ancianidad es como mirar a la luna desde una terraza abierta. Esto se debe a que la profundidad de los beneficios de la lectura varía en proporción con la profundidad de la experiencia de cada uno. Solo quien sepa leer los libros sin palabras (o sea el libro de la vida misma) puede decir cosas que sorprendan por lo bellas; y solo quien comprenda la verdad difícil de explicar con palabras puede captar la más alta sabiduría…

Toda literatura inmortal, de antiguos y modernos, fue escrita con sangre y con lágrimas…

La literatura es un panorama en un escritorio, y un panorama es literatura sobre la tierra.

Leer es la mayor de todas las alegrías, pero hay más ira que alegría cuando se lee historia. Mas, al fin y al cabo, hay un placer en tal ira (Nota de Lin Yutang: Esta ira es el furor que causa leer en la historia el caso de un hombre bueno a quien se hace fusilar, o del gobierno que cae en manos de eunucos y dictadores. Este sentimiento de enojo es, estéticamente, una sensación hermosa)

Debemos leer a los clásicos en invierno, porque entonces es cuando está más concentrada la mente; leer historia en verano, porque entonces hay más tiempo; leer los antiguos filósofos en otoño, porque tienen ideas más encantadoras, y leer las obras completas de autores más recientes en primavera, porque entonces vuelve a la vida la Naturaleza.

El hombre que sabe leer bien, advierte que todo se convierte en un libro, por doquiera que vaya: Montañas y arroyos son libros también, igual que el ajedrez y el vino, igual que la luna y las flores. Un buen viajero advierte que todo se convierte en panorama por doquiera que vaya: los libros y la historia son panoramas, y también lo son el vino y la poesía, igual que la luna y las flores.

Un escritor antiguo dijo que le gustaría dedicar diez años a la lectura, diez años a los viajes y diez años a la conversación y arreglo de lo que hubiese obtenido. Creo que esa conversación no debe llevar diez años, que dos o tres serían bastantes.   En cuanto a la lectura y los viajes, no creo que ni siquiera el doble, o aun el quíntuplo del período sugerido, sería suficiente para satisfacer mis deseos. Para esto habría que vivir trescientos años…